lunes, 11 de junio de 2012

MEZCLA DE SENTIMIENTOS


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Capítulo 18: ¿Enserio?

Bella pov.

Inmediatamente se me vino a la mente un precioso niño de ojos verdes y pelo rubio…
-¿Es… estás se… segura?- dije acercándome a ella y sentándome a su lado.
-No puedo estar segura…- su voz ahora parecía más tranquila, ahora nos había soltado la bomba a Alice y a mí…
-Rose- intervino Alice por primera vez desde que Rose había soltado menuda noticia… La rubia se giró para mirarla- ¿Tienes algún retraso?- dijo dejándonos a mi y a Rose con la boca abierta por su inesperada serenidad…
-Si…- dijo bajando la mirada- Creo que de dos semanas…- las dos la miramos inmediatamente.
-Rose- cogí su barbilla e hice que me mirara- ¿No te has dado cuenta antes de ese retraso?
-No… con las notas finales y el viaje no había pensado en ello…- dijo derrotada y Alice y yo la abrazamos.
-No te preocupes, ¿vale?- ella me apretó contra su cuerpo- Conseguiremos una prueba de embarazo, ¿quieres que hable con Esme?- Rose levantó su mirada y negó frenéticamente- No te preocupes, ni Alice ni yo diremos nada- miré a Alice.
-Por supuesto, dime lo que necesitas y te lo traeré- dijo Alice acariciando la espalda de Rose suavemente.
-Prime… primero quie… quiero saber s… si es… estoy embar… embaraz- no pudo terminar antes de sollozar fuertemente.
-Shh, tranquila, no es bueno para el pequeñín que puede estar ahí- dije tocando su tripa inexistente.
-Si, apuesto a que será igualito a Edward si es niño…- dijo Alice soñadora y Rose y yo tuvimos que soltar una carcajada.
Por fin había conseguido la enana hacernos sonreír.
-Si, será precioso- dije imaginándome la carita de ese bebé.
-Chicas- nos interrumpió Rose- No sé… no sé si quiero tenerlo…- de nuevo bajó su mirada y nosotras la miramos con horror en nuestros ojos- Es decir… amaría tenerlo, ya sabéis que es mi sueño, pero no quiero tirar por la borda el futuro de Edward, el mío me daría igual siempre y cuando pueda cuidar a mi bebé, pero Edward…
-¿Qué dices?- dijo Alice poniéndose roja de la rabia.
-Si… Edward quiere estudiar al igual que yo y no puedo privarle de algo que quiere hacer…- sollozó de nuevo- No quiero que se arrepienta nunca de no haber hecho lo que quería hacer…- de nuevo vinieron a sus ojos innumerables lágrimas y Alice y yo nos miramos con una sonrisa.
-Antes que nada no quiero que llores- dijo Alice demandante y la abrazó nuevamente- No tienes qué preocuparte por eso- hizo una pausa mientras le quitaba unos mechones del pelo de la cara a Rose- Nosotros podemos encargarnos de nuestro precioso sobrinito- yo sonreí.
-No quiero dejar a mi hijo con nadie para que sea una carga- dijo Rose demasiado segura y Alice y yo nos miramos de nuevo.
-Lo que te quiere decir Alice- miré de nuevo a Rose- Es que somos muchos y podemos estudiar a la vez de cuidar al bebé- Rose me miró con una brillo especial en los ojos.
-Sólo estamos diciendo que están tus padres- Alice le tocó la mejilla a Rose con cariño- Están los míos- yo sonreí al imaginar a Esme cogiendo a su nieto- Y estamos nosotros, ¿te hace falta alguien más?
-Gracias chicas- sollozó Rose a la vez que nos abrazaba con fuerza.
Alice y yo nos miramos y sonreímos a la vez.
Estuvimos mucho tiempo así, hasta que Rose se separó de nosotras.
-Quiero confiar en Carliste…- hizo una pausa mi amiga y nos miró a ambas- Pero me da mucha vergüenza decirle que puedo estar embarazada de Edward…
-Carliste es comprensivo Rose, eso ya lo sabes- Alice asintió.
-Seré sincera- dijo Alice- No creo que les guste mucho la idea a mi papá y a mi mamá, por el tema de que sois jóvenes y tal… sólo tienes 14 años, tienes que entenderles- Rose sollozó de nuevo- Pero jamás podría hacerle feliz otra cosa- Rose miró a Alice y la abrazó de nuevo- Sólo te digo que hables con ellos, si quieres Bella y yo podemos estar contigo apoyándote.
-¿Harí… haríais eso por mí?- dijo mientras nos miraba con los ojos llorosos.
-Por supuesto, tonta- la abracé y Alice hizo lo mismo- Te apoyaremos en todo, Rose, no estarás sola- le susurré y ella se volvió a apretar contra mi cuerpo.
-¿Quieres que se lo digamos a mi mamá antes que a nadie?- dijo Alice de repente- Te puedo asegurar que ella no dirá nada y podrá conseguirnos lo que necesitamos- yo asentí y me separé un poco de Rose para ver su reacción.
-Rose, no te presionaremos en nada, todo será cómo tú quieras, ¿vale?- Rose me miró y asintió.
-Si, se lo diré a Esme, ¿pue… puedes llamarla?- comenzó a tartamudear de nuevo mientras miraba a Alice.
-Por supuesto- Alice se levantó sonriente y se acercó a ella- Sólo si quieres verdaderamente, si no, pues haremos todo nosotras solas- le besó en la mejilla y la abrazó efusivamente.
-Gracias- susurró Rose con un hilo de voz- No sé qué haría sin vosotras- se separó de Alice y me miró con una pequeña sonrisa- Por supuesto que quiero hablar con Esme, será la persona indicada para esto- dijo segura y Alice y yo asentimos a la vez.
-Está bien- dijo la enana sonriente- Avisaré a mamá- dijo mientras daba saltitos dirigiéndose a la puerta de la habitación.
-Ali- llamó Rose y Alice se volvió- Gracias, enana- le sonrió y Alice le dedicó una sonrisa radiante antes de marcharse de la habitación.
-Bella- me llamó Rose y la miré- ¿Có… cómo se lo contaré a Ed… Edward?- dijo apenada y yo le cogí sus manos y las puse entre las mías.
-Tienes que confiar en él- la miré a sus ojos azules como el cielo- Debes contárselo con total tranquilidad, ya verás como él será el primero que quiera seguir adelante, lo conozco- dije pensando en el Edward de hace unos años que me traía completamente loca.
-¿De verdad?- dijo con un atisbo de emoción en su voz.
-Pues claro, tonta- la abracé y ella puso su cara en el hueco de mi cuello- Edward será el padre más sexy del planeta- pude sentir la vibración en mi piel por la risa de Rose, yo inmediatamente solté una risilla.
-Y yo seré la madre más cariñosa del mundo- dijo separándose de mí y poniendo sus manos en su vientre- Ya lo quiero, ¿sabes?- una lágrima rodó por su mejilla- Espero no llevarme ningún chasco si es que no estoy embarazada…- yo la miré inmediatamente.
-Sinceramente, esa tripilla que empieza a asomar, no creo que sea de gases, ¿o si?- ella soltó una risilla y volvió a abrazarme.
-Gracias- me apretó contra su cuerpo- ¿De verdad tengo tanta barriguita?
-Bueno… no mucho, aún es inexistente, pero si te fijas bien, se te nota algo- mi mano se dirigió a su vientre y lo toqué con suavidad.
Las dos suspiramos de emoción a la vez y oímos unos golpecitos en la puerta.
-¿Se puede?- se escuchó la maternal voz de Esme y las dos nos separamos a la vez que dije un “pasa”- ¿Qué tal estáis?- Esme avanzó hacia nosotras seguida por Alice.
-Bueno…- susurró mi amiga.
-Alice, tengo que enseñarte una cos…- Rose no me dejó terminar, puso sus dedos en mis labios y me miró con una medio sonrisa.
-No quiero que os vayáis- la miré interrogante- Quiero que tanto tú, como Alice- miró a la enana- Estéis aquí conmigo mientras le digo lo que pasa a Esme- su voz parecía tranquila, pero aún había nerviosismo.
-¿Qué tienes que decirme?- intervino Esme y las tres la miramos.
-Es… es algo delicado- dije yo al ver que Rose no hablaba.
-¿Pasa algo?- dijo Esme con voz preocupada y cogió la silla del escritorio de Alice y la puso enfrente de nosotras para sentarse.
-Alice, ven- dijo Rose y la enana obedeció y se puso a su lado derecho, mientras que yo estaba en el lado izquierdo- Bien… ahora si…- mi amiga cogió mi mano y la de Alice y las apretó en señal de total nerviosismo.
-Si quieres estar en privado con Esme, Alice y yo nos iremos- le dije mientras le acariciaba la mejilla con la otra mano.
-No, no, de verdad, quiero que os quedéis- nos sonrió y levantó la mirada para mirar a Esme.
-¿Qué pasa, hija?- Esme puso sus manos en las rodillas de mi amiga y le sonrió cálidamente.
-Creo que estoy embarazada- dijo sin tartamudear ni una sola vez, de nuevo…
La cara de Esme no tenía precio…
Estaba con los ojos achicados estudiando las facciones de mi amiga con lentitud, su boca era una perfecta línea, pero a medida que pasaban los segundos, se iba ensanchando en una sonrisa.
-¿Estás segura?- dijo con la voz más dulce que jamás le había escuchado nunca.
-No lo sé con exactitud- dijo mi pobre amiga mirando a nuestra suegra.
-Bien…- se levantó y cogió ambas manos de Rosalie, provocando que Alice y yo se la soltásemos- Tenemos que hacerte una prueba de embarazo- la abrazó maternalmente y pude distinguir una lágrima rodando por su mejilla.
-¿Qu… qué te pa… parece?- susurró mi amiga con voz opacada por el pelo de Esme.
-Te voy a ser sincera- se separó de ella y le sonrió- No me gustaría nada más que tener un hermoso nieto correteando por aquí- yo le cogí la mano a Alice y nos miramos sonrientes- Pero eres muy joven- Rosalie bajó su mirada- Pero no por eso te privarás de traer al mundo a un precioso bebé- Esme sonrió ampliamente y la abrazó de nuevo- Estaré contigo siempre, ¿vale?- Rosalie asintió mientras se apretaba aun más contra el pequeño cuerpo de Esme- Decidas lo que decidas, yo siempre estaré a tu lado apoyándote.
-Gra… gracias- Rosalie sonrió a la vez que por sus mejillas corrían innumerables lágrimas.
-No me las des, estoy muy orgullosa por ti, sé que no será fácil, eres joven y querrás estudiar, pero no te preocupes, todos nos haremos cargo de mi nieto- dijo orgullosa y Alice y yo nos levantamos y las abrazamos.
-Mamá no puedes decírselo a nadie- demandó Alice y todas nos separamos.
-Nena, tenemos que decírselo a tu padre- Esme miró a Rosalie- Él mejor que nadie te hará las pruebas convenientes, pero si crees que estarás incómoda con él, yo misma te acompañaré al hospital y nadie sabrá nada- le cogió la cara con sus manos y le besó en la frente.
-Gracias- Rosalie la abrazó efusivamente y nos sonrió a Alice y a mí- Creo que será mejor contárselo a Carliste- susurró.
-¿Estás segura?- intervine yo y ella asintió.
-Es el mejor médico que conozco y se tratará de su nieto- todas sonreímos.
-¿Cuánto retraso tienes?
-Dos semanas.
-Es muy probable que estés embarazada Rose, si fuera así, ¿querrías tenerlo, verdad?
-Por supuesto Esme- susurró mi amiga en el hueco del cuello de Esme- No podría deshacerme de él jamás- pude distinguir una sonrisilla en la boca de Esme.
-¿Lo sabe Edward?- dijo Esme mientras se separaba de Rose.
-No, sois las primeras en saberlo.
-Pues tienes que contárselo cuanto antes- Rose asintió.
-Si, pero aún no estoy segura…
-Lo sé, ahora mismo iré a buscar a Carliste- las tres asentimos- ¿Estás preparada?
-Nunca lo estaré…- susurró mi amiga y todas soltamos una risilla.
-Tus padres también tienen derecho a saberlo.
-Por supuesto, cuando sepa el resultado serán los próximos en saberlo, después de Edward…
-Oh, vamos, mi hermanito se enamorará de la idea- dijo Alice con una sonrisa.
-Si, mi hijo estará orgulloso, lo conozco y sé que no podría dejarte sola en esto- dijo Esme a la vez que se separaba de Rose y le daba dos sonoros besos en la mejilla- Ahora vuelvo- nos sonrió y se encaminó hacia la puerta para salir de la habitación.
-¿Está contenta?-dijo mi amiga cuando Esme salió de la habitación.
-Por supuesto, nunca he visto ese brillo en los ojos de mi madre- dijo la enana sonriente.
-Y que lo digas- las tres nos abrazamos y sonreímos.
-Todo saldrá bien, podré ponerle vestiditos rositas a mi sobrinita- soñó Alice.
-Alice, deja de engatusar al pobre bebé que aún no sabemos si existe- dije con voz dulce- Y si está ahí dentro- toqué la tripa de Rose- Puede que sea niño…
-No lo será, será una hermosa niña- demandó la enana y yo rodé los ojos.
-Como sea, lo querremos igualmente- le besé en la mejilla a Rose y le sonreí.
-Gracias por todo, chicas, no sé qué habría hecho sin vosotras.
-Pues pensar que es un niño cuando es una niña…- dijo Alice y no pudimos más que soltar una carcajada.
Nos sentamos en la cama y empezamos a imaginar ropitas de bebé por cualquier lugar de la casa y a un precioso bebé cargado por sus padres…
-¿Se puede?- dijo la maternal voz de Esme abriendo la puerta de la habitación y las tres miramos hacia la puerta.
-¿Qué tal, chicas?- dijo Carliste con una sonrisa radiante, igual que la de Emmett…
Mi osito…
-Bien- respondió Alice y se levantó para abrazar a su padre, yo bien me levanté cogiendo a Rose de la mano.
-Me ha dicho Esme que tienes algo que decirme- esta vez se dirigió solamente a Rose.
-Si- mi amiga se ruborizó hasta límites insospechados…
Un momento…
¿Rosalie Hale ruborizada? ¿La imponente rubia ruborizada?
Vamos… si me lo hubieran dicho hace días me hubiera reído en su cara…
-Bien- Carliste avanzó y cogió a mi amiga de la mano y le sonrió cálidamente- Cuéntame lo que quieras, quiero que me tengas confianza en todo, Rose- la miró a los ojos y mi amiga asintió.
-Es algo… es algo vergonzoso…- la cara de mi amiga parecía un arbolito de navidad y yo sofoqué una risa por la importancia del tema.
-Eso ya lo veo- dijo Carliste a la vez que acariciaba una de sus mejillas con la punta de sus dedos.
-Vamos a sentarnos- intervino Esme y todos asentimos antes de sentarnos.
Rosalie, Alice y yo estábamos sentadas en la cama de Alice y Esme y Carliste estaban sentados en las sillas del escritorio, justos enfrente de nosotras.
-Vale- susurró mi amiga y subió su mirada hasta encontrarse con Carliste- Cr… creo que es… estoy emb…- no pudo seguir y varias lágrimas rodaron por sus mejillas…
Alice y yo la arropamos con nuestros brazos y le susurramos palabras de tranquilidad.
-¿Embarazada?- dijo Carliste incrédulo y las tres lo miramos fijamente a los ojos.
-S… si- murmuró Rose bajando su mirada a la altura del sótano más o menos.
Esme le agarró la mano derecha a Carliste y éste la miró.
-Rosalie no sabe si es seguro- intervino Esme maternalmente.
-Hay que hacerle una prueba de embarazo- dijo se repente serio.
-¿Qu… qué pasa Carliste?- susurró Rose asustada por su voz seria.
-Tienes catorce años…- todas le miramos a los ojos fijamente- Es probable que… es probable que tu cuerpo aún no esté preparado para albergar una nueva vida- dijo al fin y todas soltamos un grito.
-¡¿Qué?!- dije con voz muy, muy asustada.
-Tranquilizaros, por favor- Carliste se levantó e hizo que Esme hiciera lo mismo y se acercaron a nosotras.
Las tres nos levantamos y nos abrazamos a esas dos personas que tanto queríamos y adorábamos.
-No os preocupéis- nos susurró Carliste con voz dulce, había terminado con la voz seria- Os seré sincero- hizo una pausa y pude sentir las manos de Esme en mi espalda, reconfortándome de mi temor y las manos de Carliste en Rose y Alice- Rosalie es muy joven, su cuerpo aún está experimentando cambios nuevos y puede que su cuerpo no esté del todo formado- escuchamos un fuerte sollozo por parte de Rose- Pero para saberlo con certeza, iremos al hospital y mi colega te hará las pruebas, ¿te parece?
-Si- susurró sin más y todos nos separamos.
De repente pude distinguir un color violáceo en la cara de mi amiga y sus manos temblar.
-¿Qué te pasa?- dije asustada y Rose me miró.
-Cre… creo que necesito ir al baño…- dicho esto corrió y Alice la siguió muy cerca.
Cerraron la puerta del baño y muy pronto se escuchó las arcadas de mi amiga…
-No sé dónde tiene la cabeza tu hijo…- susurró en el oído de Esme, pero yo lo pude escuchar a la perfección debido a mi cercanía.
-Puede pasar Carliste, puede pasar- le tranquilizó Esme.
-Pero es que son tan jóvenes… siempre los apoyaré Esme… pero no quiero que dejen de estudiar ni de hacer sus obligaciones por un bebé…- Esme rodó los ojos.
-Carliste- se miraron a los ojos- ¡Vamos a ser abuelos!- dijo emocionada y pude ver la sonrisa de Carliste.
-Si… abuelos…- se abrazaron y después se besaron- Los apoyaremos en todo Esme… no me imaginaba tener un nieto correteando por aquí tan pronto…
-Carliste- le llamé para que me prestaran atención- Si es por el tiempo que emplearán en el bebé- Esme me sonrió- Nosotros nos encargaremos de eso, Emmett y yo tendremos tiempo este año al ser el último y todos podemos colaborar para que ni Edward ni Rose tengan que dejar de estudiar- Carliste me sonrió.
-Eres tan buena, hija- se acercó a mí y me abrazó.
-Gracias, eres como un padre para mí, papá- le dije por primera vez y pude ver las lágrimas corriendo por las mejillas de Esme.
Era la primera vez que le había dicho papá, de verdad que lo sentía como tal…
Las lágrimas se empezaron a acumular en mis ojos…
-Er… eres nuestra hija- dijo Carliste emocionado y Esme se acercó a nosotros y nos abrazó.
A esta altura yo ya estaba llorando como una magdalena, pero aun así les dije lo que sentía…
-Os quiero mucho, nunca os podré agradecer que me apoyarais y preocupaseis como lo habéis hecho- cerré los ojos y los abracé- Ese bebé será una bendición para esta casa, sólo de pensar en que podía abortar…- un escalofrío recorrió mi columna vertebral.
-No pienses en eso hija, nosotros no queremos eso, pero no quiero obligarles a nada, de verdad que me dolería que quisiesen abortar- dijo Carliste a la vez que acariciaba mi pelo.
-No lo harán, Rose sería incapaz de hacer tal cosa- nos tranquilizó Esme.
-No puedo pensar en más muertes en mi vida…- susurré con voz rota y sentí los cuerpos de Carliste y Esme achucharse contra el mío.
-No pienses en eso, preciosa, ahora seremos felices- me prometió Esme y pude tranquilizarme.
Alice y Rose salieron del baño y ésta última no tenía muy buena cara…
Carliste se separó de mí con suavidad y me besó en la frente con ternura.
-Te quiero muchísimo.
-Y yo a ti- le sonreí y miramos a mis dos hermanas, porque así lo sentía.
-Rose, ¿cómo te encuentras?- Carliste avanzó hacia ella y le cogió de la mano.
-Muy cansada y con fatiga…
-Es normal, son las primeras molestias del embarazo- los ojos de Carliste estaban totalmente brillantes y yo sonreí. Le tocó la frente con suavidad y la miró de nuevo- Tu temperatura está bien, pero tenemos que ir al hospital para hacerte las pruebas- Rose asintió.
-Pero antes tengo que contárselo a Edward- todos asentimos.
-Si, será lo mejor- Carliste la besó en la frente- Mientras voy llamando a mi colega, iros preparando para irnos y tú habla con Edward- dijo esto último señalando a Rose.
-Vale- mi amiga asintió con un brillo especial en los ojos.
-¿Quieres que estemos aquí contigo?- dijo Alice y Rose negó.
-No, quiero contárselo a solas- dijo segura y todos estuvimos de acuerdo.
-Ya verás como mi hijo te apoyará y se volverá loco de contento- Esme la abrazó y le besó en la frente.
-Ahora nos veremos, hija- Carliste le besó en ambas mejillas y le sonrió.
-Vale- Rose sonrió y de nuevo, las tres nos abrazamos efusivamente.
Sentimos la puerta cerrarse y nos separamos.
-Ha ido bien… creo…
-Ya te dije que mis padres estarían un poco recelosos al principio por lo de los estudios y la edad, pero son muy comprensivos- dijo Alice y yo la miré con una sonrisa.
-Son geniales- dije sinceramente y de nuevo volvimos a abrazarnos.
-Avisaré a Edward para que venga aquí, ¿vale?- dijo Alice.
-Vale, pero dile que lo espero en su habitación, tengo que vestirme de todas formas- sonrió y nos separamos.
-Está bien, si necesitas algo, lo que sea, no dudes en llamarnos, ¿ok?
-Si, mamá- me sonrió y me abrazó.
-Que tengas mucha suerte Rose- le animó Alice y las dos salimos de la habitación.
-¿Crees que Edward se tomará bien la noticia?- dudé yo…
Si… lo conocía bastante bien como para saber que él no la obligaría a hacer nada, pero todavía me quedaba un deje de duda…
-Pues claro que se lo tomará bien- la enana me cogió de la mano y avanzamos hacia las escaleras- No podría ser de otra forma, además, esa niña será querido por todos nosotros- tuve que rodar los ojos por su cabezonería de que sería niña…
-¿Y si es niño, eh, listilla?- le removí un poco su perfecto cabello cuando toqué el último escalón.
-No lo será- susurró en mi oído- Tú serás la que tendrás al niño- me sonrió y me guiñó. Yo de nuevo rodé los ojos…
-Si, claro…- miré hacia donde estaban antes los chicos y allí seguían sin haberse inmutado de nada…
La verdad era que cuando las tres estábamos en la habitación de Alice, nadie, absolutamente nadie, podía molestarnos…
-Bebé- llamé a mi hombre y éste me miró y me sonrió.
-¿Qué pasa, cariño?- se levantó del sofá y avanzó hasta a mí.
-Edward, Rose te espera en tu habitación, quiere hablar contigo- intervino Alice mientras avanzaba dando saltitos hacia donde estaba Jasper.
-¿Hablar? ¿Pasa algo?- dijo Edward un poco asustado a la vez que yo le daba un beso a esos labios que me volvían loca.
Sus manos fueron hasta mi cintura y me pegó contra su fuerte pecho.
-Te amo- le susurré con una sonrisa y él me sonrió sexymente- Edward es importante- intervine yo y él me miró.
-¿Sabes algo?- dijo con una ceja alzada a la vez que caminaba hacia nosotros.
-Si, pero no te voy a decir nada- Edward me miró interrogante y bufó a la vez que subía las escaleras.
-Ahora sí pequeña renacuajo- reí ante su mote- Me vas a decir lo que está pasando- me miró directamente a los ojos y sus manos se posaron en mis mejillas.
-No puedo decirte nada osito- él me miró más profundamente- Es algo per… personal de Rose… ella os lo dirá- le aseguré y él asintió.
-Te he echado de menos, preciosa- me sonrió antes de darme un profundo beso en los labios.
Su aliento cálido y dulce hicieron que todas mis terminaciones nerviosas de dispararan provocando un ligero estremecimiento…
-Me encanta lo que te hago sentir…- susurró pasando sus dedos por mi hombro desnudo.
-Y a mí lo que me haces- le sonreí de nuevo y le besé con mucha pasión.
Alguien carraspeó al lado nuestro y nos separamos rápidamente, bueno… más bien fui yo quien me separé, porque Emmett me agarró por la cintura no estando mucho por la labor…
-Chicos- dijo Carliste mirándonos con una sonrisa- Después de comer iremos al hospital- pude ver como Emmett lo miraba interrogante- Rose os lo dirá todo cuando baje- Emmett asintió y yo lo miré en agradecimiento.
-¿Qué le pasa a mi hermana?- sentí la voz de Jasper asustada mientras se levantaba de al lado de Alice.
-Nada, no es nada grave- dijo con voz seria y yo cerré los ojos involuntariamente al recordar las palabras de Carliste…
“Tienes catorce años… Es probable que… es probable que tu cuerpo aún no esté preparado para albergar una nueva vida”.
Dios… sólo esperaba que Rose estuviera totalmente formada para que ese bebé pudiera nacer perfectamente…
-No me mientas Carliste, algo tiene que estar pasando para que mi hermana tenga que ir al hospital- cuando me di cuenta ya estaba enfrente de Carliste con cara de preocupación absoluta y la verdad que no era para menos…
-No te puedo contar nada, ella es la que tiene que hacerlo, por favor tranquilízate, no es nada grave, sólo algo complicado…- susurró mi padre, porque así lo sentía.
En ese momento, Alice se acercó a Jasper y lo abrazó por la espalda.
-No te preocupes, Jazz- susurró, pero éste no pareció inmutarse.
-Jazz- intervine yo y me separé un poco de Emmett- No te preocupes, ¿vale?- los ojos azules de Jasper me miraron con tristeza- Como ha dicho Carliste es algo complicado, nada más- me acerqué a él y lo abracé- Además, tu hermana es demasiado explosiva como para guardarte algún secreto- sentí su risa contra mi pelo y yo sonreí.
-Vale- susurró y se separó de mí y me dio un beso en la mejilla.
-De nada- dije mientras volvía a los brazos de mi osito nuevamente.
-¿Quieres jugar a la play, Bells?- dijo Alice para aligerar el ambiente y yo asentí, cogiendo la mano de mi osito para que me acompañara.
Y así estuvimos hasta que Rosalie y Edward bajaron las escaleras cogidos de la mano…

Rosalie pov.

Cuando las chicas salieron de la habitación, me apresuré hacia la habitación de Edward y me vestí rápidamente.
Me puse un fino vestido de algodón que me llegaba por encima de las rodillas y me calcé unas sandalias planas…
Si… planas… quién me diría que yo, Rosalie Hale, me pondría unas sandalias planas en mi vida…
Inmediatamente mis manos se dirigieron a mi vientre…
-Si estás ahí, pequeña cosita, quiero que sepas que ya te amo con todo mi corazón- sonreí y varias lágrimas se deslizaron por mis mejillas…
Escuché unos golpecitos en la puerta y dije un “pasa”.
-¿Qué te pasa mi amor?- la voz de Edward parecía asustada e inmediatamente me limpié las lágrimas que tenía en mi rostro- ¿Te duele algo? ¿Te sientes mal?- avanzó hacia mí rápidamente y se sentó junto a mí en la cama.
Esa cama donde habíamos unido nuestro amor y como producto de ello, ahora yo llevaba, probablemente, un bebé naciendo dentro de mí.
Por Dios Rose… qué cursilería… pero sin duda tenía razón…
-¿Rose?- Edward me despertó de mi batalla interna y lo miré directamente a esas dos esmeraldas verdes.
Sus manos cogieron las mías y la besaron con dulzura.
-Cariño…- mi voz se notaba con un deje de temor- Cre… creo que est… estoy embar… embarazada…- dije al fin y su cara pasó por varias muecas y colores…
Ahora sus manos bajaron como por inercia propia y se quedó estático. Sus ojos tenían un brillo especial, pero su boca se abría como un pescado necesitando agua… parecía querer decir algo, pero no llegaba a decirlo…
-¿Q… qué?- dijo al fin con voz mezclada entre la confusión y la felicidad…
-Creo que estoy embarazada- dije sin tartamudear ni una vez y él agrandó sus preciosos ojos.
-¿D… de verdad?- sus manos volvieron a coger las mías y me miró con una sonrisa.
-S… si- lo próximo que hizo no me lo esperaba ni en mis mejores sueños…
Sus labios chocaron con los míos de manera totalmente dulce y sus manos me abrazaron la cintura, acercándome a él…
Mis manos se dirigieron hacia su suave pelo cobrizo y profundicé el beso…
Necesitaba de él, necesitaba estar a su lado siempre y que nos apoyáramos mutuamente.
Su lengua rozó mi labio inferior y yo abrí mi boca inmediatamente, sintiendo su cálido y delicioso aliento se coló por toda mi cavidad, provocando un pequeño gemido por mi parte…
No sabía por qué, pero ahora mi cuerpo estaba muy sensible y podía llegar al éxtasis con tan sólo un beso… y más si era de Edward…
-Te amo- dijo separándose un poco de mí y sonriéndome como un niño pequeño.
-Y yo a ti- lo abracé y sentí sus fuertes brazos rodearme la espalda, apoyando su cara en el hueco de mi cuello.
-¿Desde cuando lo sabes?
-La verdad es que he caído hoy…- él se separó de mí y me cogió las manos a la vez que me miraba interrogante- Tengo un retraso de dos semanas- dije al fin y su boca se extendió en una perfecta sonrisa- Aún no lo sé seguro Edward, no me he hecho ninguna prueba de embarazo- su sonrisa desapareció y el brillo de los ojos también.
-¿Me estás diciendo que puede que no estés embarazada?
-Si…- dije con pena y él me volvió a abrazar.
-Rose- susurró justo en mi oído- Si no estuvieras embarazada me daría mucha pena, aunque por otro lado podemos tener más hijos más adelante- yo asentí entendiendo su punto- Pero si estás embarazada Rose- se separó de mí de nuevo y me miró a los ojos- Sería el hombre más feliz del mundo- varias lágrimas cayeron por mis mejillas y lo abracé de nuevo.
-Gracias, Edward, gracias- sollocé- No sé qué haría si te lo hubiera tomado mal…
-Shh, no podría jamás- sentí su sonrisa en la suave piel de mi cuello- Te juro que no os faltará nada, me pondré a trabajar para manteneros- me separé inmediatamente de él.
-No, no quiero que sacrifiques tus estudios por nada, Edward, seré yo la que lo lleve hacia adelante, no quiero que te arrepientas en un futuro de no haber podid…- no me dejó acabar, sus dedos se posaron en mis labios y me sonrió.
-Haremos una cosa- dijo pensativo- Seguramente me quedará tiempo para trabajar- iba a reclamar, pero no me dejó- Pero si tuviese tiempo, lo haré- aseguró- Aunque hay otra opción- yo lo miré interrogante- Nuestra abuela Esme nos dejó una herencia enorme a cada uno de nosotros tres- yo abrí mucho los ojos, no sabía nada…
-¿Una herencia?- él asintió.
-Si, la única condición que puso fue que la tuviéramos al cumplir los 18 años- yo asentí- No quería que derrochásemos el dinero.
-Era inteligente- Edward asintió con una sonrisa- Pero no entiendo al punto al que quieres llegar…
-Es fácil- me aseguró- Cogeremos ese dinero para mantener al bebé- yo me levanté de un salto y lo miré con horror.
-¡No puedes hacer eso!- él se levantó- ¡No te dejaré hacerlo!
-Si, si lo harás- se acercó a mí y sus manos se acercaron a mi cintura para pegarme a su cuerpo- Lo harás por él- tocó mi vientre por primera vez y su cara se iluminó de felicidad.
-No puedo- dije entre sollozos- No puedo coger nada de tu dinero, además yo también tengo una herencia de mi abuelo…- le confesé al fin y su cara era de total sorpresa.
-¿Tienes una herencia?- dijo incrédulo.
-Si y puedo cogerla cuando yo quiera, mi abuelo dijo que nos la gastaríamos de todas formas, antes o después- Edward me limpió las lágrimas de mis mejillas con sus pulgares y me sonrió.
-Era inteligente- dijo al igual que yo anteriormente y me abrazó- Sé que todos nos ayudarán, me huelo a que todos lo saben menos yo y te lo han dicho- yo asentí.
-Si, primero lo supieron las chicas y luego tus padres…- se separó completamente de mí.
-¿Mis padres lo saben ya?- su ceja se alzó.
-Si, fueron los que me aconsejaron de todo y hoy, después de comer, iremos al hospital- su cara no tenía precio…
-Entonces… soy el padre del bebé- sonreí ante sus palabras- Y, ¿soy el último que me entero?
-Bueno… no lo mires de esa forma- le aclaré- Estaba asustada y temía tu reacción- bajé la mirada, pero él, inmediatamente, cogió mi barbilla e hizo que lo mirase a los ojos.
-¿Mi reacción?- yo asentí, sin poder hablar- No seas tonta, jamás podría dejarte con un hijo mío en tu vientre- me besó con todo el cariño y dulzura del mundo y nos abrazamos como si nuestra vida dependiera de ello.
Ahora estaba feliz…
Ahora no me faltaba nada…


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¿Qué os ha parecido? ¿Tendrá problemas Rose para concebir a ese precioso bebé?
La historia se está complicando un poquito... pero como dice el dicho: "No es como acaba, si no como termina..."  Y yo estoy de acuerdo con eso totalmente :D
La verdad que el rumbo que tomará será totalmente inesperado, ya no os digo nada más!
Espero que hayáis disfrutado leyéndolo, no lo he podido subir antes porque no tuve internet en casa durante dos días y me fue imposible subir y ayer tuve mi día de relax.
Le dedico este capítulo a mis fieles seguidoras, a mi TODO, mi querida Yess, gracias por ser y existir mi hermosa hermana!, a mi fiel Lumy, nena me alegro saber de ti más a menudo :D gracias por escribirme!, a Tefa, a pesar de que eres nueva, has comentado en todo lo que has leído, gracias!, a Mari, siempre dejándome en el chatbox tus dulces y sinceras palabras, gracias guapísima!, a Analie, siempre al pie del cañón viendo si publico o no y por supuesto comentando, muchísimas gracias! y a las demás chic@s que simplemente pasan por el blog y leen. 
¡¡GRACIAS A TOD@S POR HACER MI SUEÑO POSIBLE!!
Romiina^.^ 



domingo, 10 de junio de 2012

*..CONCURSO..*


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*..CONCURSO DE USB..*

Chic@s, Susana realiza un sorteo en su blog, es su primer sorteo y no puede ser más goloso...
Nada más y nada menos que ¡¡¡tres USB con capacidad de memoria de 4GB!!!
os dejo el link de su blog para que podáis participar:

Lo único obligatorio para participar es ser seguidor del blog, algo rápido y sencillo. Hay, por supuesto, puntos extras, lo podéis mirar en la entrada del sorteo ;)
También tenéis que hacer un formulario, Susana ha puesto el enlace en la entrada del sorteo.
Y por último, aquí será dónde podréis ver los ganadores: http://www.random.org/
¡¡¡Espero que participéis!!!
Muchos besos y abrazos,
Romiina^.^

EL AMOR CONTRA TODO


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Capítulo escrito por Flopii Cullen.
                               
    Capítulo 9: Enfrentamientos…
  
POV.Bella

Estaba haciendo mi primera tarea en mi nueva escuela sobre mi cama.

Danco me acompañaba acurrucado a un lado y mirándome con curiosidad cuando resoplaba ante mis intentos frustrados de terminar con las matemáticas.

— ¿Sabes lo que estaría genial? —le pregunté a mi perro mientras cerraba el libro de ejercicios— Que dejaran de existir las matemáticas.

Él me miró ladeando la cabeza hacia un lado, probablemente sin entenderme a pesar de que era un perro muy inteligente.

Le sonreí mientras acariciaba su cabeza y él movía su rabito, en eso, el teléfono celular sonó por algún lugar de mi habitación.

Gemí, el tono de la llamada era el de Alice y la verdad es que quería comenzar mi fin de semana en paz.

Si, estaba hecha una vaga, apenas si había pasado una semana de clases y ya estaba cansada. ¿Cansada o medio drogada con los besos de Edward? Era difícil saberlo.

Me levanté de la cama y metí la mano por entre los cojines de mi sofá, por donde sonaba esa maldita cosa que me tenía la cabeza hecha una bomba.

— ¿Y ahora que pasa Alice? —le saludé sin una pizca de humor—.

— ¡Bella! ¡A que no sabes! Nos acaban de invitar a la fiesta que te estaba comentando el otro día, esta vez los de la escuela tuvieron cerebro y dejaron que las chicas lo organicen todo y… - bla bla bla… dejé de escucharla por un momento mientras me sentaba en la cama—.

Ya le había perdido el hilo por completo y por lo que entendí abría algún tipo de fiesta a la cual, “misteriosamente” yo había sido invitada.

— Bella, hola, ¿Me escuchaste? —me preguntó Al desde la otra línea—.

— La verdad, no Alice, lo siento ¿De qué fiesta hablas? —le pregunté.

— ¡De la fiesta de principio de curso! ¿Es que acaso no me prestaste atención el otro día? —“No” quiso responder mi mente, pero me parecía muy maleducado.

Había estado toda la semana con mi novio entre ceja y ceja, no iba a permitir que nadie me lo robase. Si, infantil, ¿Pero que más podía esperar si era mi primera relación en toda mi vida? Los celos extremos formaban parte de la primera etapa.

— Será genial, ya lo verás. No me lo podía creer cuando las chicas me llamaron, estaba con Jasper haciendo ejercicio en el parque y no pude evitar explotar. ¡Ya era hora de una fiesta! —continuó Alice mientras yo me levantaba para atender ya que había sonado el timbre—. Oh ya quiero que los veas…

— ¿Ver qué? —le pregunté.

— ¡Los disfraces! ¿No te mencione que era una fiesta de disfraces? ¡Y hay que apurarse que no nos queda mucho tiempo para las diez de la noche! —Comentó alterada, le sentía la respiración agitada, seguramente por la carrera.
Rodé los ojos ante lo que había dicho. Disfraces… si, como no. Que se atraviese a ponerme uno.

— Espérame un momento Al —le dije mientras ponía el teléfono contra mi pecho y abría la puerta.

Me podía haber esperado cualquier cosa, cualquier cosa menos eso.

Alice estaba en mi puerta toda sudada, con ropa deportiva, un sin fin de bolsas en los brazos y la correa de Laika enroscada en su muñeca con esta a sus pies, con la lengua afuera.

— Me imagino que me prestaras tu linda ducha —comentó con el celular en la mano.

— Estás loca —le respondí mientras ella misma me hacia a un lado y entraba a toda prisa.

— ¡Rápido la fiesta es hoy! ¿Dónde está Rosalie? —Preguntó mientras tiraba las bolsas en el piso y le desatada la correa a su perrita, me incliné a acariciarla. Pobrecita, parecía que venia persiguiéndole el paso a su dueña desde hacia mucho.

— Alice —suspiré—. Es viernes, no quiero ir a ningún lado en mi primera semana de clases y Rose está durmiendo —le contesté mientras les ofrecía agua a ambas corredoras.

— ¿Dónde está tu lindura de mascota? —preguntó ignorándome por completo, como siempre.

— ¡Danco, cariño! —Le grité en dirección a las escaleras.

Lo sentí ladrar y bajar las escaleras rápidamente. Entró en la cocina corriendo y se hecho para atrás y dejó de mover su rabito en cuanto vio a la mascota de Al frente a él.

No sabía como expresar su reacción. Jamás había visto a Danco quedarse tan helado y asustado como ahora.
Sabía que no iba a morder a la pobrecita. La perrita de Alice era todo un personaje con sus lazos rosados en sus orejas y el pelaje de bebé, más el olorcito a jabón caro.

Laika se le acercó moviendo su colita y le lamió la cara, luego se puso en posición de juego; con el pecho pegado al piso y la cadera hacia arriba.

— ¡Mira si se hicieron amigos! —comentó Alice— Son re monos —se levantó de un salto del banquito donde se había sentado y me tomó del brazo.

— ¡Apurémonos! Y ustedes —dijo señalando a mi perro y al de ella—. No se metan en líos que no quiero ser abuela antes de tiempo.

Me reí ante su comentario.

Dejamos a los perros solos en la cocina, con Danco un poco todavía asustado y subimos las escaleras hacia mi habitación, claro conmigo cargando todas las bolsas ya que Alice estaba “cansada” por la carrera que tuvo que hacer para llegar a mi casa.

— ¿Alice qué disfraces compraste? —pregunté un poco asustada cuando vi la cantidad de bolsas que acumulaba sobre mi cama.

¿De qué me obligaría a disfrazarme?

— Tú tranquila, solo espérame y ve a despertar a Rosalie —me dijo mientras sacaba ropa limpia de su mochila y entraba en mi baño a toda prisa.

Genial, ya veía que no tenía ninguna oportunidad contra ella. Solo esperaba no tener que ponerme ningún traje de animal o algo así.

Cuando salí al pasillo escuché los ladridos de Danco y Laika que jugaban en el piso de abajo, parecía que a mi bebé se le había ido la vergüenza de pronto. Me metí en la habitación de Rosalie, siempre tan ordenada y con el perfume a margaritas inundando el aire.

Me senté a un lado de su cama, de donde dormía. Hasta inconsciente era la hermana más hermosa del mundo, ni un pelo caía desordenado de su cabellera de oro.

— Rose… —le susurré despacio mientras le movía el hombro. Ella gimió y rodó hacia un lado.
Suspiré, me mataría cuando se enterara de la razón por la cual la despertaba de su siesta de belleza. Un bultito sobre la colcha me llamo la atención, me acerqué y acaricié el pelo de Sheila que dormía plácidamente al igual que su dueña.

— ¿Qué debo hacer para despertarla? —le pregunté a la gatita cuando abrió los ojitos con sueño. Ella maulló en respuesta.

Sonreí y me dediqué a acariciar el cabello de mi hermana hasta que por fin ésta se removió incómoda y rodó boca arriba.

— Rosalie, levántate —le urgí mientras volvía a moverla un poquito más.

Ella gruñó molesta.

— ¿Qué…? —inquirió, todavía con ojos entrecerrados.

Le di un beso en la mejilla antes de explicarle todo lo que había pasado con Alice, la fiesta, los disfraces y lo demás y luego, una vez que me prometió que se levantaría y se ducharía, le abrí las cortinas y me fui.

Cuando entré en mi habitación nuevamente, Alice ya estaba afuera, con su gracioso pelo mojado y revolviendo la bolsa de “Cosméticos”.

— Me seco el cabello y comenzamos, ¿despertaste a la dormilona? —preguntó.

— Si, Alice, dijo que ya verás cuando venga. Yo que tú, me pongo a rezar —le tomé el pelo—.

Ella se rió y le ayude con su cabello negro como la noche.

Cuando Rosalie vino, ya estaba bañada y con mejor humor para recibir a Alice de la mejor forma.

— ¿Vemos los disfraces? —le preguntó Rose—.

— ¡Claro que si! ¡Les van a encantar! —contestó Alice emocionadísima.

Suspiré, cansada, esta noche seria realmente larga.

La fiesta seria en realidad, una reunión en un Pub de por allí, irían casi todos los estudiantes de nuestro nivel y otros de los cursos más superiores.

Yo no bailaba, se lo había repetido infinidad de veces mientras jugaban a Barbie Bella con mi cabello y todo lo demás. Claro que, como siempre, les dio igual mi opinión, decían que si seguía a este paso me quedaría sin vida social.

Puff, que estupidez.

Les agradecí el suave maquillaje, claro que luego me espantaron con los disfraces.

Alice se disfrazaría de hada, un hada muy sexi si me dejaban opinar. Tenía un corto vestido violeta y negro, unas alitas del mismo tono y unas antenitas diminutas.

Se había puesto en sus piernas unas medias largas rayadas y unos ligeros, claro que con unos tacones de infierno. Estaba hecha una verdadera belleza.

Rosalie se disfrazó de porrista, Al le había traído un precioso traje de U.S.A. en blanco y rojo. Llevaría unas porras de color rojo, el cabello dorado suelto y unos tacones blancos con lentejuelas. Estaba magnifica, la verdad, no sabia por que no se había inscripto todavía en el casting para el certamen de animadoras.

Y yo… bueno, no sabia que decir de mi disfraz.

Después de mil y una vueltas Alice y Rosalie prácticamente me obligaron a ponerme el tonto traje de angelito. ¡Ridículo! Ellas se veían geniales y yo, debía disfrazarme de angelito.

Tenía puesta mi cara de mártir hasta que la pequeñita saco el disfraz de la bolsa. ¡Por dios! ¡Si eso era cortísimo!
Se me subieron todos los colores a la cara.

Mi disfraz consistía en un vestido blanco, de mangas largas, holgado y corto, con mis hombros desnudos. A decir verdad me quedaba genial y no podía esperar a que Edward me viese, ¿De que se disfrazaría él? ¿Y los demás?

Todo esto combinaba con unas alitas blancas parecidas a las de Alice y una tira que mantenía a flote mi “aura” también de color blanco. Por suerte tuvieron piedad y habían traído unos tacones no tan altos, de color dorado que se agarraban a mi pierna hasta mi rodilla. El proceso final fue magnifico, un poco de sombra azul, los labios brillantes y mi cabello cayendo en suaves ondas por mi espalda.

Nos habíamos tardado un poco, y para no llegar tarde a la fiesta decidimos que Laika podía pasar la noche en nuestra casa, los pobrecitos ya se habían dormido cuando bajamos. Me pregunté si se habrían divertido toda la tarde mientras yo me aguantaba arriba el olor a perfume y los jalones de cabello.

Hum, era parte de ser una chica.

Mi hermana manejó a toda velocidad con su coche hacia el centro después de despedirnos de mamá y prometerle que regresaríamos temprano.

Sentía que los nervios me corroían la piel, y no estaba cien por ciento segura de por que estaba así. No era algo de otro mundo, algo nuevo sí, pero nada por lo que preocuparse ¿No?

En pocos minutos llegamos al Pub donde seria la fiesta privada que tanto “esfuerzo” habían puesto los alumnos, desde afuera ya se oía la música pegadiza y había, por suerte, una corta fila de no mas de diez compañeros de clases, todos disfrazados.

Sonreí en cuanto me bajé del coche, reconocía que estaba emocionada, y sentía mi corazón latir mas rápido al saber que Edward estaba cerca. Mis labios quemaban de necesidad de besarlo.

Entramos rápidamente, el mar de estudiantes se divertía bailando o bebiendo copas exóticas, enfundados en sus disfraces.

Había bastante variedad, no esperaba que mis compañeros fuesen tan imaginativos, en especial teniendo en cuenta que solo tuvieron una semana para planearlo; algunos disfrazados de hombre lobo, de súper héroes como Batman o el Hombre Araña, de animales, de princesas en algunos casos, y hasta de Hamburguesa gigante.

No fui la única que al entrar levante la vista en un intento por ver por encima de las cabezas de los demás, buscando a nuestros amores.

Ninguna de las tres se puso a bailar o a beber, recorrimos el primer tramo de la estancia con la mirada fija y preocupante.

— ¡Oh Jasper! —grito Alice de pronto y me di vuelta—.

Alice miraba emocionada como un niño en navidad como su novio hablaba con un hombre en la consola del Dj a lo lejos. Me reí en cuanto vi de qué se había disfrazado Jasper.

— ¿Enserio Alice? ¿De pirata? —susurré entre risas, a mi lado, mi hermana también reía.

— Chicas —dijo sonriendo mientras me tomaba una mano a mí y la otra a Rosalie—. Sigan buscando voy a ir con mi pirata —dijo emocionada y salió corriendo, subiendo las escaleras hacia la segunda planta a toda prisa.

— Vamos Bella —me apuró mi hermana, jalando de mi brazo cubierto por la seda del disfraz—.

Nos abrimos paso por la multitud un par de metros más, ya me estaba impacientando y lamentando al mismo tiempo de no haber traído nuestros celulares. ¡Quería ver a Edward!

Ya no tenía una buena espina, si Jasper estaba solo, los otros dos también podrían estar separados, eso no me gustaba nada.

“¡Basta Bella!” me repliqué mentalmente “…no seas novia celosa.”

No sé qué fue, pero en un momento de nuestra búsqueda, cuando Rosalie parecía explotar de impaciencia, giramos hacia la derecha y por fin, por fin, los encontramos.

No cabía en mi cara la tremenda sonrisa al ver a mi amor, Edward, disfrazado de lo que parecía ser de vampiro. Un vampiro muy impresionante.

Llevaba puestos unos pantalones de jeans simples, oscuros, con una camisa blanca, y una chaqueta de cuero negra de mangas largas y que le llegaba a por las rodillas; desabrochada al igual que los primeros botones de su camisa.
Estaba pálido y ojeroso, aunque parecía el efecto de algún maquillaje, y en su cuello, tenia colgado un collar con una calavera de metal del tamaño de la palma de mi mano.

Esperaba no estar babeando el piso, se veía realmente guapo, irresistible.

Por otro lado estaba Emmet, resaltaba sus imponentes músculos disfrazado de jugador de Rugby. Ahora podía entender un poco mejor las elecciones de nuestros disfraces.

Sentía a Rosalie resoplar con fuerza a mi lado, la miré, estaba realmente enojada, no lo entendía ¿Por qué?

Volví a mirar a nuestros hombres a lo lejos y me di cuenta de un detalle que no había notado antes.
Algo que me hizo revolucionar las hormonas a mil y que, sinceramente, no había esperado ni en un millón de años.
¿Por qué ahora? ¿Por qué esta noche?

Tanya, con un disfraz de gatita y Victoria, disfrazada de diabla, sonreían y tonteaban con nuestros novios. Acariciándoles los brazos o frenándoles el paso cuando ellos querían apartarse.

Adiós fiesta, con esas pedazos de perras no tendríamos ni un segundo de paz en toda la noche. Genial, ya me quería ir, con Edward por supuesto, no lo dejaría a merced de esas cualquieras.

Tanya tenía un disfraz de gatita salido de una portada de revista Playboy, un vestidito diminuto de color negro con lazos rosas, unos guantes hasta los codos, unas medias largas con tacones altos y dos orejitas falsas sobre su cabeza. Si salía a la calle la tomarían por prostituta.

Y Victoria… madre mía, ¡se le veía todo! Daba vergüenza desde lejos, tenía un vestido igual de desinhibido que el de Tanya, solo que el negro y rojo, unas medias de red rojas con ligueros y unas botas de tacón de color negro que le llegaban hasta por encima de las rodillas. Ah, no había que olvidar sus ridículos cuernitos sobre su cabeza, los guantes rojos y el pequeño tridente que tenia en su mano. Aunque sospechaba que sus manos no se quedarían toda la noche sosteniendo su juguetito.

Mi hermana me tomó del brazo y me arrastró a donde estaban los chicos con aquellas perras. No necesitó insistirme mucho, sentía las lágrimas por el borde de mis ojos, pero no eran de tristeza, sino de odio puro.

En cuanto nos acercamos la diabla y la gata fueron las primeras en vernos y poner una mueca de asco. Si nosotras le dábamos asco que pensaban de ellas mismas…

Miré a Edward, al parecer mi expresión era lo suficientemente enojada como para que él hiciera una mueca de disculpa y Rosalie, puf, estaba diez mil veces peor que yo y Emmet parecía temerle. Hacia bien…

Mi hermana fue la primera en romper el silencio…a los gritos.

— ¿Qué se supone que están haciendo? —preguntó manteniéndose firme y mirando despectivamente al par de putas.

Tanya se le adelantó y quedaron frente a frente, suspiré agradecida que soltara a mi Edward.

— Vaya pero miren quien apareció… —comentó sarcásticamente cruzándose de brazos— ¿No te cansas de arruinar las fiestas? —

— ¿Y tú no te cansas de reclamar cosas que no te pertenecen? —contestó mi hermana.

La cara de Tanya cambió completamente y, por un momento, me asusté que considerara saltarle encima.

— Solo nos divertíamos… —comentó Victoria, agarrándose al brazo de Emmet.

Éste se apartó rápidamente, con la mirada dirigida a Rosalie.

— ¡NO LO TOQUES! —le gritó mi hermana a la diablita.

— ¡NO LE GRITES A MI AMIGA! —le contestó Tanya, empujando a Rose por el hombro.

Oh Dios…

Lo que siguió ya me lo esperaba. Rosalie dejó su carácter salir a flote y con un rápido movimiento, que de seguro solo yo me esperaba, agarró de los pelos a la gata de Tanya, vaya, había que decirlo, el disfraz le quedaba pintado…

Tanya gritó ante las sacudidas que le daba mi hermana y se tambaleó sobre sus tacones.

— ¡Eres una ZORRA no una gata! —le gritó Rosalie.

Emmet se le adelantó para intervenir la pelea pero un chico del ultimo curso, del cual Tanya se mantuvo bastante ocupada en el asiento trasero de su coche la ultima semana, golpeó a Emmet por detrás, justo en la mandíbula.

Dejé escapar un gritito, le habían golpeado fuerte, pero debía de estar bien ya que no dejaba de golpear al desafortunado muchacho que había perdido toda oportunidad de defenderse.

La gente comenzó a empujar entre sí, no sabía si para rodearnos en un círculo o para intentar separar al menos a las chicas, Rosalie estaba hecha una furia. Mi hermana, a pesar de tener su carácter, difícilmente se sacaba tanto de quicio como para agarrarse a los pelos.

Retrocedí en un intento por ver a Edward, me estaba poniendo incomoda, sentía las alitas de mi disfraz ser tironeadas cada tanto, eso significaba que la presión entre la multitud iba en aumento.

— ¿Vas a algún lado angelito? —me susurró alguien detrás mío.

Me di la vuelta y me encontré nada más y nada menos que con Victoria.

De cerca daba aún más asco con ese ridículo disfraz, se suponía que era una fiesta no un club de Stripers.

— Apártate Victoria —le dije seriamente, no quería lidiar con ella ahora, además, ¿no debería estar ayudando a su amiga? Pensé en mi hermana, dos contra una no se valía.

Ella se acercó a mí con el seño fruncido. ¿Me golpearía acaso? ¡Yo no sabia pelear!

La diabla me agarró de los codos y me tiró hacia atrás con fuerza con la intención de tirarme al suelo. Lo hizo, aunque no contaba con que yo me agarrase de la ajustada tira de su hombro que formaba parte del vestido. Ella gritó, perdió el equilibrio sobre sus botas y cayó encima de mí.

Claro que yo también grité y me asqueé de sus pelos rojizos como el fuego metiéndose en mi boca.

— ¡¿Cómo te atreves?! —me gritó.

— ¡Eres una perra! —le respondí sin quitarme un pelo. Ya me estaba hartando.

Ella se levantó rápidamente y se bajó la falda que se le había subido hasta la cintura. Yo me puse roja de la vergüenza, pero a ella ni siquiera le importó. Iba a levantarme cuando Victoria me volvió a tumbar en el suelo dándome una patada con su bota. Sentí un horrible dolor en mi estomago cuando me clavó su tacón.

— ¡BASTA! —le grité.

Desde mi incomoda posición en el suelo pude ver a Edward unos metros mas allá de donde yo me encontraba. Estaba contra el suelo siendo agarrado por un chico mientras se repartían los golpes. Pude ver un hilo de sangre corriéndole por el labio…

Me arrastré lejos de Victoria quien tenía una expresión de fastidio mientras se sostenía el bretel del vestido de su hombro que yo le había arrancado. Si lo soltaba se le vería el pecho izquierdo.

Qué lastima, le había roto el disfraz, ya no podría usarlo para trabajar, ¡ja!

Me levanté de un salto y fui a por Rosalie, primero lo primero. La pelea ya se estaba poniendo un poco agresiva y mi hermana ya había perdido ambos pompones.

— ¡Rosalie suficiente! —le grité mientras intentaba despegarla de Tanya, quien ya se encontraba en el piso toda despeinada y con el maquillaje corrido.

Ella la soltó y yo la abracé para tranquilizarla, su respiración estaba agitada y sus mejillas calientes, ¡si que tenía un mal genio!

Sabía perfectamente que yo era una de las pocas personas que podía soportarla cuando estaba con esos humos. Yo y mi hermana nos amábamos demasiado y nos entendíamos y apoyábamos en todas las circunstancias.

Apenas pasaron unos segundos cuando Rosalie se despego de mí con extrema rudeza. No, no se había apartado por cuenta propia si no que la puta de Tanya se había levantado y ahora era ella quien la jalaba del cabello.
Fui de nuevo en su ayuda…

— Rosa… —no termine de decirlo cuando fue a mi a quien agarraron de los pelos, mi tira con mi aura se cayó al piso y fue pisada y destrozada por las botas de Victoria.

— ¿Te escapas de nuevo angelito? —me susurro mientras me arrastraba hacia atrás.

Odié el dolor que sentí cuando me jalo con fuerza. ¡Por Dios! ¡Ya parecíamos animales! Bueno ella si lo era…

— ¡Victoria suéltala! —grito alguien mientras le desenredaba las manos de mi pelo. Resultó que ese alguien era mi Edward…

Cuando me di la vuelta por fin me encontré en los brazos de mi novio. Su respiración agitada se parecía a la mía y nos abrazamos con fuerza, el mundo a nuestro alrededor dejo de tener sentido cuando nos miramos a los ojos. Lo había extrañado tanto…
Lo agarré del cuello y estampé con fuerza sus labios contra los míos, necesitaba sentirlo lo más cerca posible, nos besamos lentamente, él acariciando con su mano mi cuero cabelludo dolorido por el jalón de Victoria.

Él me tocó los labios con su lengua caliente y me derretí contra su chaqueta de cuero, luego bajo sus brazos por mi espalda hasta mi cintura, también sentía su calor traspasarme el delicado vestido hasta abrasar mi piel como si fuese lava ardiente.

Era lo mas erótico que había sentido jamás.

Nos separamos cuado me comenzaron a temblar las piernas por falta de aire, nos miramos a los ojos, yo sonrojada como siempre y él con sus ojos negros de deseo.

Un chillido a mis espaldas me hizo volver a la tierra por así decirlo.

— ¡Rosalie! —exclamé dándome cuenta que la había dejado abandonada. Me abrí paso por la gente que las había rodeado, ninguna dignándose a separarlas, tendría que hacerlo yo y dejar los besos con Edward para el resto de la noche.

Si seguía pensando en él terminaría por desmayarme.

Cuando llegué a donde estaba mi hermana me sorprendió ver que ella estaba perfectamente, aunque Tanya no se veía muy bien, y menos con la personita con la cual se había encontrado.

Alice se veía realmente furiosa frente a Tanya y con un vaso vacío en su mano. Al parecer ella le había tirado toda la bebida en la cara de la gata esa y por lo cual a los felinos no les gusta el agua, en este caso, un martini seco.

Tanya se estaba restregando los ojos con insistencia lo cual no le favorecía en lo absoluto y menos con semejante cantidad de delineador que se había puesto, uhg eso debía de arder como mierda…

Rosalie y Alice chocaron los cinco con satisfacción. Mi hermana por suerte no estaba muy despeinada si no… pobre gatita.

— Andando —me apuró Edward tomándome del codo.

Emmet ayudó a Rosalie a salir de allí también, él no se veía tan mal, solo una rotura en su camiseta. Miré el labio de Edward y agradecí que estuviese bien.

Ignoré a todos los demás invitados, no es que nos miraran fijamente, algunos estaban ocupados riéndose de Tanya y de Victoria y otros seguían bailando como si nada, pero después de todo no podía evitar que me diese vergüenza ante semejante espectáculo.

— ¿Estás bien, te lastimó? —me preguntó Edward una vez que salimos. Me miraba con el ceño fruncido y me tocaba la cara por si tenía algún moretón o algo así.

— No, yo estoy bien. ¿Qué tal tú? —le pregunté acariciándole suavemente el labio inferior que se le comenzó a hinchar.

— Ahora que se que tú no saliste malherida me siento un poco más tranquilo —respondió sonriendo con mi sonrisa favorita y uniendo nuestras frentes — Estás bellísima —me susurró—. El mejor disfraz de la noche.

Me sonrojé.

— Y tú estás muy guapo, chico vampiro —le dije.

Nos abrazamos una vez más, con un poco de dificultad por culpa de mis alitas y fuimos directo a su coche, con los demás siguiéndonos. Me alegró que Emmet y Rosalie estuviesen bien y bromeando entre ellos, después de todo la noche no estaba completamente arruinada.

Edward me dio su chaqueta cuando entramos en su coche para que no tuviese frío, y Alice y el pirata Jasper nos acompañaron.

— Edward no vamos a echar a perder la noche. Sigue a Emmet —le indicó Alice apenas encendió el motor.

Miré a Alice con curiosidad. ¿Qué payasada quería hacer ahora? ¿No era suficiente que nos hubiésemos agarrado de los pelos (y a los golpes) hacia menos de cinco minutos?
Pues a ella no parecía importarle mucho que digamos.

Pero… si Edward iba, entonces yo también.




            
                   Disfraz de Alice                            Disfraz de Bella 

Disfraz de Rosalie

   Disfraz de Tanya                             Disfraz de Victoria



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Chic@s otro capítulo más de esta intrigante historia.
¿Qué os ha parecido? ¿Qué creéis que pasará con la malvada de Tanya y de Victoria? Son absolutamente odiosas, ¿no creéis?
Nuestro Edward siempre tan caballero y dulce con su chica.
Flopii ha hecho un trabajo magnífico, escribe genial y enlaza la historia de una manera que te hace querer leer más y más.
FELICIDADES MI QUERIDO FLOPII, SIN DUDA HA SIDO UN CAPÍTULO SENSACIONAL.
Espero que comentéis en especial este capítulo por ella, todas vuestras palabras son un orgullo para cualquier escritora y como ya os he dicho, siempre seréis nuestra fuente de inspiración, no os imagináis lo importante que es un simple "sigue sí" o "me gusta", simplemente eso. No os imagináis tampoco la sonrisa tonta que se forma en mis labios cuando veo un comentario nuevo en alguna entrada.
Es algo simplemente maravilloso.
Muchísimas gracias por todo, Flopii y yo esperamos que os haya gustado el capítulo.
Romiina^.^